Desde sus primeros trabajos en restaurantes de Palma hasta convertirse en un pionero de la hostelería y el turismo en Mallorca, Toni Ferrer dejó una huella imborrable. Fundador de La Luna y del emblemático Kopi, llevó innovación y tradición a cada proyecto, creando espacios donde locales y turistas compartían experiencias únicas.
Hoy, su legado sigue vivo a través de Enjoy Group Restaurants, gestionado por sus hijos, que continúan su filosofía: pasión, creatividad y hospitalidad, con Mallorca siempre como inspiración. Porque el éxito, para Toni, siempre fue dejar huella y compartir la alegría de vivir.
Nacido el 24 de febrero de 1944 en Costitx, Toni Ferrer creció entre campos, trabajo y sueños que iban más allá del mundo rural. Desde pequeño tuvo claro que quería encontrar su propio camino. A los seis años, su familia se trasladó a Palme, y con apenas diez, ya trabajaba en restaurantes locales, sirviendo mesas con una sonrisa que se convertiría en su sello de por vida. Aquella temprana vocación por la hostelería no fue fruto del azar, sino de una pasión innata por las personas, el servicio y la vida compartida alrededor de una mesa.
Sin estudios formales, pero con una enorme determinación, Toni entendió que el verdadero aprendizaje estaba en la calle, en los negocios, en las cocinas y en el contacto con los demás. Lo que para otros era sacrificio, para él era oportunidad. El esfuerzo y la constancia fueron sus herramientas; la intuición y la curiosidad, sus motores.
Con solo 21 años, decidió dejar de trabajar para otros y dar su primer gran paso como emprendedor. Nació así La Luna, su primer bar-restaurante, levantado con los ahorros de años de propinas y con la ilusión intacta de quien sabe que los sueños se construyen trabajando.
Poco después, impulsado por su espíritu inquieto, emprendió un viaje por Europa que cambiaría su destino. En Inglaterra trabajó en cocinas, observó tendencias y descubrió el potencial de lo que más tarde llevaría a su isla: la innovación constante. Fue allí donde tuvo la idea de introducir la pasta —los famosos espaguetis— en Mallorca, algo impensable en los años sesenta.
Durante ese viaje también adquirió experiencia, aprendiendo técnicas culinarias, gestión de restaurantes y estrategias de atención al cliente que luego aplicaría en sus propios negocios. Gracias a esa formación práctica internacional, Toni desarrolló un modelo de hostelería que combinaba excelencia, eficiencia y calidez, y que pronto se convirtió en referencia en toda la isla.
Su curiosidad lo llevó más lejos, hasta Alemania, donde quedó fascinado por la cultura de la cerveza y la camaradería de las biergärten. A su regreso, decidió romper con las reglas y traer esa experiencia a Mallorca. En 1979 fundó el Kopi, la primera cervecería alemana de España, marcando un antes y un después en la historia de Playa de Palma y en el turismo europeo.
Aquel fue el origen de un fenómeno: la calle de la cerveza, la actual Bierstraße, símbolo del intercambio cultural entre Mallorca y Alemania. Lo que comenzó como un sueño se convirtió en una revolución empresarial que posicionó la isla en el mapa turístico mundial.
Pero Toni Ferrer no fue solo un empresario de éxito. Fue un visionario con los pies en la tierra. Supo que para crecer no bastaba con innovar: había que hacerlo desde la cercanía, el respeto y la autenticidad. Con el tiempo, su nombre se convirtió en sinónimo de confianza, creatividad y esfuerzo.
Junto a su esposa Coloma Amengual, con quien compartió más de 55 años de vida y trabajo, construyó una historia de amor y complicidad que se extendió también a los negocios. Ella, sin experiencia previa, se puso al frente de las cocinas de los locales familiares mientras él soñaba con nuevos proyectos. Juntos levantaron cafeterías, restaurantes y espacios que se convirtieron en puntos de encuentro para locales y turistas por igual. Formaron un equipo inquebrantable, un ejemplo de cómo el compromiso, la humildad y la pasión pueden transformar vidas.
Su familia, con cuatro hijos y ocho nietos, ha sido siempre su mayor orgullo. Toni supo transmitirles los valores que guiaron su vida: trabajar con honestidad, disfrutar del camino y valorar las raíces. “Vive y deja vivir”, solía repetir, convencido de que el éxito no vale nada si no se comparte.
Su visión fue más allá de la restauración. Como Presidente de la Patronal de Restauración de Baleares, impulsó proyectos que fortalecieron el sector y promovieron la importancia del producto local. Fue también el creador de la Mostra de Cuina de Mallorca, una iniciativa que devolvió el protagonismo a los sabores y recetas tradicionales de la isla, cuando lo extranjero parecía dominar las cartas de los restaurantes.
En cada paso, Toni demostró que la innovación no está reñida con la tradición. Que modernizar no significa olvidar, sino honrar las raíces mientras se construye el futuro.
Su carácter visionario, su capacidad para adelantarse a su tiempo y su actitud disruptiva lo convirtieron en una figura fundamental del turismo mallorquín. Fue admirado y querido por todos los que lo conocieron: colegas, amigos, empleados y clientes que aún hoy recuerdan su simpatía, trato cercano e inagotable energía.
Después de décadas de trabajo incansable, llegó el momento de ceder el puesto. Con sabiduría y serenidad, Toni decidió dar un paso atrás y dejar el negocio en manos de sus hijos: Coloma, María, Juan Miguel y Mika, quienes crecieron entre cocinas, terrazas y salones, respirando desde niños el espíritu emprendedor de su padre.
Hoy son ellos quienes continúan su obra bajo el nombre de Enjoy Group Restaurants, llevando su filosofía a una nueva generación: crear experiencias únicas, donde la gastronomía, el turismo y la hospitalidad se convierten en una forma de vida.
Toni siempre ha expresado su orgullo al ver cómo sus hijos han superado sus logros, aplicando sus enseñanzas con creatividad y responsabilidad, llevando la familia y los negocios más allá de lo que él imaginó.
Toni Ferrer sigue presente en cada detalle, en cada sonrisa del equipo, en cada proyecto que apuesta por Mallorca como tierra de innovación, sabor y hospitalidad. Su historia es la de miles de personas que creen en la isla, que se levantan cada día para dar lo mejor de sí mismas, que entienden que el éxito no está en tener más, sino en dejar huella.
“Si volviéramos a nacer, haríamos exactamente lo mismo.
Porque hemos hecho lo que hemos querido, y eso nos hace felices.”
— Toni Ferrer y Coloma Amengual